Desde enero de 2026, el precio del Jet Fuel en Bolivia inició una transición estructural: dejó atrás un esquema altamente subsidiado para alinearse gradualmente a la realidad del mercado internacional, incorporando por primera vez los costos reales de importación y las condiciones logísticas propias del país.

Hasta finales de 2025, el Jet Fuel se valoraba con una metodología basada en un precio fijo del crudo de $us 27,11 por barril, lo que permitía mantener un precio interno subsidiado de Bs 2,77 por litro. Este valor se encontraba muy por debajo de los precios internacionales y regionales, generando una distorsión en la estructura de costos del combustible de aviación.

Con la entrada en vigencia del Decreto Supremo Nº 5516, el cálculo cambió sustancialmente. A partir de enero de 2026, el precio se determina en función del precio de paridad de importación, es decir, considerando el valor internacional del combustible, los costos de transporte, seguros, logística y comercialización. Bajo esta nueva metodología, el costo de referencia del Jet Fuel se situó en $us 1,18 por litro, equivalente a aproximadamente (≈) $us 187,6 por barril.

En este marco, el precio final de venta en el mercado interno fue fijado en Bs 10,74 por litro (≈ $us 179,7 por barril). Si bien este valor se encuentra por encima del rango observado en otros países de la región que también importan Jet Fuel —donde los precios finales oscilan entre Bs 7,13 y Bs 9,02 por litro—, la diferencia responde tanto al cambio metodológico como a los mayores costos logísticos y de comercialización que enfrenta el país.

Un factor clave es la condición estructural del país como Estado mediterráneo, sin acceso directo a puertos marítimos. Esta limitación incrementa los costos de transporte y encarece el precio final del combustible en comparación con países que cuentan con salida al mar, afectando la competitividad de las aerolíneas nacionales frente a sus pares regionales.

Pese al incremento del precio interno, cualquier ajuste tarifario en los pasajes aéreos corresponde a una evaluación exclusiva de las aerolíneas, en función de su eficiencia operativa y capacidad de optimización de costos. Cabe recordar que, antes del cambio metodológico, la aerolínea nacional Boliviana de Aviación (BOA) se benefició durante años de un precio de Bs 2,77 por litro, muy inferior al de todos los demás combustibles, lo que representó una ventaja significativa en su estructura de costos.